POSTOPERATORIO: CIRUGIA DE RAVITCH, RESECCION CARTILAGO
PECTUS EXCAVATUM * Pecho Hundido*
Dr Jhonny Castillo Moreano Cirujano cardiovascular y toracico
Si el test de ejercicio y otras pruebas son anormales y sugieren enfermedad coronaria, puede que sea necesario someterse a un cateterismo cardiaco.
El cateterismo cardiaco consiste en insertar un catéter (es decir, una guía flexible endovascular) en una arteria de la ingle o del brazo, y se va introduciendo por la mayor arteria del cuerpo (la aorta) hasta el corazón.
A través del catéter, se puede medir la presión arterial del corazón y la cantidad de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre que fluye hacia y desde el corazón. También se pueden tomar muestras de sangre del corazón y administrar medicamentos para problemas cardíacos.

El cateterismo cardíaco sirve también para estudiar las válvulas del corazón izquierdo (mitral y aórtica) y la forma y función de la aurícula y ventrículo izquierdos.
El estudio del corazón derecho válvulas tricúspide y pulmonar y aurícula-ventrículo derechos se hace mediante la inserción de un catéter en una vena grande, que se hace avanzar hasta el corazón derecho.
Durante un cateterismo de urgencias en una sospecha de infarto de miocardio que se confirme se puede realizar inmediatamente una angioplastia coronaria (dilatación de la arteria obstruida que produce el infarto) a criterio del médico tratante.
La coronariografía, también llamada angiografía coronaria, es un procedimiento que se realiza durante un cateterismo cardíaco para evaluar la salud de las arterias coronarias que suministran sangre al corazón.
Se conduce el catéter hasta una arteria coronaria y entonces, se inyecta a través del catéter una sustancia opaca a los rayos X, de forma que se hace visible el interior del corazón y de las arterias coronarias en una imagen radiográfica pudiéndose apreciar los posibles estrechamientos del paso de sangre o las oclusiones completas.
Circulación extracorpórea
Hay dos tipos básicos de operaciones en las cardiopatías congénitas:
Las primeras son, en general, operaciones que actúan sobre los grandes vasos que entran o salen del corazón o sobre el propio corazón, pero por fuera. Las segundas son operaciones que actúan en el interior del corazón.
No hay que confundir las operaciones cerradas y abiertas con paliativas y correctoras.
Hay cirugías abiertas paliativas, como la operación de Norwood, y correctoras como el Jatene, y cirugías cerradas paliativas como la fístula sistémico pulmonar y correctoras como la aortoplastia en una coartación de aorta.
Para realizar las técnicas quirúrgicas en el interior del corazón, los cirujanos necesitamos trabajar en un corazón sin sangre y quieto (sin latir). Para ello usamos la circulación extracorpórea, que consiste en una máquina como la de la figura superior que hace las veces de corazón (impulsa la sangre a presión), pulmón (la oxigena) y riñón si es necesario (la filtra), permitiendo que el corazón y pulmón propios estén sin sangre y en reposo, mientras que el resto del cuerpo se mantiene con su flujo correspondiente de sangre oxigenada que proviene de la máquina.
Los principales componentes de la máquina son:

Siguiendo el esquema animado superior, la sangre sin oxígeno (color azul) llega a la aurícula derecha (AD) a través de las venas cavas (CAVA); de la aurícula derecha (AD) pasa al ventrículo derecho (VD), a la arteria pulmonar (AP) y a los pulmones (P). En los pulmones se oxigena la sangre y regresa ya oxigenada (color rojo) a la aurícula izquierda (AI), ventrículo izquierdo (VI), aorta (Ao) y a todo el cuerpo (C). De la aorta nacen innumerables ramas que llevan la sangre a todos los órganos y tejidos. Las primeras de estas ramas son las arterias coronarias, que llevan sangre oxigenada (roja) al propio corazón, y las del sistema nervioso central, (SNC) que llevan la sangre oxigenada al cerebro. La sangre ya sin oxígeno (azul) regresa al corazón, a la aurícula derecha (AD) a través de las venas cavas, (CAVA) cerrándose el círculo.

Siguiendo el esquema animado superior, la sangre no oxigenada (azul) que regresa al corazón por las venas cavas (CAVA) se desvía parcialmente a través de unos tubos de plástico especiales a la máquina de extracorpórea (bomba), donde se oxigena, se calienta o enfría, se filtra y, ya oxigenada, (color rojo) se envía de nuevo a presión a la aorta (Ao) del paciente, desde la que se distribuye por todo el cuerpo, especialmente por el Sistema Nervioso Central (SNC) y el riñón. Parte de la sangre no se desvía y avanza normalmente a través del corazón. Este late y bombea sangre, pero mucho menos que en situación normal, por lo que “descansa” al disminuir su trabajo. Esta técnica se usa para cirugía sobre los grandes vasos, o como parte integrada en las grandes cirugías antes y después de clampar aorta.

En algunas cirugías es necesario además «parar» el corazón (evitar que lata). Esto sucede en aquellas cirugías en las que se abren las cavidades izquierdas del corazón (aurícula izquierda, ventrículo izquierdo o arteria aorta) y en aquellas en las que se abren las cavidades derechas, pero existen comunicaciones con las cavidades izquierdas. En estas circunstancias (cavidades abiertas y corazón latiendo) existe el riesgo de que pueda entrar aire a las arterias coronarias o a las arterias cerebrales; estas burbujas de aire pueden producir un infarto de miocardio o cerebral perioperatorio por embolismo. Además es difícil llevar a cabo las técnicas quirúrgicas en un corazón latiendo y con sangre. El clamp en aorta y venas cavas (ambas en color verde) impide el paso de la embolia aérea y y proporciona un campo quirúrgico «quieto» y sin sangre, facilitando la labor del cirujano.
Con la aorta clampada y siguiendo el esquema animado superior, el corazón no late y la sangre no llega a las coronarias y al propio corazón porque lo impide el clamp aórtico. La sangre no oxigenada (azul) que regresa al corazón por las venas cavas (CAVA) es obligada con un clamp en cavas a desviarse en su totalidad a través de unos tubos de plástico especiales a la máquina de extracorpórea (bomba), donde se oxigena, se calienta o enfría, se filtra y, ya oxigenada, (color rojo) se envía de nuevo a presión a la aorta (Ao) del paciente, desde la que se distribuye por todo el cuerpo, especialmente por el Sistema Nervioso Central (SNC) y el riñón.
El corazón y los pulmones quedan exangües y sin actividad, aislados entre dos clanes (clanes A y B). Inevitablemente, algo de sangre pasa siempre a través de vasos secundarios y colaterales (CSC) al corazón, proveniente de ramas de la aorta.

El clamp aórtico impide que llegue sangre al sistema coronario y al corazón. Pero la masa muscular cardíaca o miocardio también necesita sangre oxigenada para mantenerse y poder latir con fuerza después de la operación; si la operación dura mucho y el corazón no recibe sangre por las arterias coronarias, el miocardio puede deteriorarse irreversiblemente en su función contráctil, causando la muerte del niño al finalizar la operación y ser retirada la circulación extracorpórea. La cardiopléjia es una solución química que se inyecta periódicamente durante la operación en la aorta proximal, proporcionando 1) la ausencia de latido (de ahí el nombre de cardioplejia) y 2) hipotermia, pues la cardioplejia se inyecta muy fría. Ambas cosas reducen drásticamente la necesidad de consumo de energía metabólica por parte del corazón, que queda así más protegido de la ausencia de flujo sanguíneo coronario .
La circulación extracorpórea no es tan perfecta como la circulación humana y podría salir dañado algún órgano principal. Para evitarlo, sobre todo en niños pequeños, se enfría al niño (hipotermia moderada o profunda), enfriando también la sangre a su paso por la máquina para conferir a los órganos principales una protección general y/o para permitir disminuir el flujo de la máquina (bajo flujo) en momentos concretos en los que la sangre que vuelve al corazón por colaterales enturbie el campo operatorio. El frío hace más resistentes a los órganos humanos protegiéndoles de la falta de sangre, por lo que prolonga el tiempo de seguridad para que podamos operar con tranquilidad y precisión.

En niños muy pequeños y/o en correcciones muy complejas incluso se detiene la máquina de circulación extracorpórea, quedando corazón y máquina parados (además de clampar las cavas y la aorta, se clampan los tubos que van o vienen a la máquina desde el niño) (clanes de tubo), tal como indica el esquema circulatorio superior. La parada circulatoria permitir una más adecuada corrección quirúrgica sin sangre ninguna y sin cánulas que estorben (parada circulatoria). Lógicamente, para asegurar que ningún órgano quede lesionado al estar sin flujo sanguíneo durante un tiempo, se enfría previamente al niño hasta 15-18 ºC rectal (hipotermia profunda). A esta temperatura, los órganos principales pueden estar sin sangre y sin daño durante un tiempo prolongado, el necesario para poder corregir bien la cardiopatía.
La circulación extracorpórea exige anticoagular con heparina la sangre para que no se forme trombos en contacto con los tubos que van y vienen de la máquina; cuando termina la operación, hay que neutralizar el anticoagulante con su antídoto, la protamina, para evitar las hemorragias postoperatorias.