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sábado, 21 de octubre de 2023

CIRUGIA CARDIACA Circulación extracorpórea Dr. Jhonny Castillo Moreano

 Circulación extracorpórea

Tipos de operaciones

Hay dos tipos básicos de operaciones en las cardiopatías congénitas:

  • Cirugías que no requieren circulación extracorpórea (cirugías a corazón cerrado o cerradas)
  • Cirugías que la requieren (cirugías a corazón abierto o abiertas).

Las primeras son, en general, operaciones que actúan sobre los grandes vasos que entran o salen del corazón o sobre el propio corazón, pero por fuera. Las segundas son operaciones que actúan en el interior del corazón.

No hay que confundir las operaciones cerradas y abiertas con paliativas y correctoras.

  • Las paliativas son operaciones que persiguen un resultado temporal y requieren una segunda operación.
  • Las correctoras persiguen la curación total como resultado definitivo.

Hay cirugías abiertas paliativas, como la operación de Norwood, y correctoras como el Jatene, y cirugías cerradas paliativas como la fístula sistémico pulmonar y correctoras como la aortoplastia en una coartación de aorta.

Circulación extracorpórea

Para realizar las técnicas quirúrgicas en el interior del corazón, los cirujanos necesitamos trabajar en un corazón sin sangre y quieto (sin latir). Para ello usamos la circulación extracorpórea, que consiste en una máquina  como la de la figura superior que hace las veces de corazón (impulsa la sangre a presión), pulmón (la oxigena) y riñón si es necesario (la filtra), permitiendo que el corazón y pulmón propios estén sin sangre y en reposo, mientras que el resto del cuerpo se mantiene con su flujo correspondiente de sangre oxigenada que proviene de la máquina.

Los principales componentes de la máquina son:

  • Cánulas: Son los tubos que se introducen en la cavidad de entrada al corazón (aurícula derecha) y en la zona de salida del mismo (aorta ascendente). Están conectadas a tubos biocompatibles (recubierto de heparina para que la sangre no se coagule en ellos) que redireccionan la sangre del paciente o hacia el paciente.
  • Aspiradores: constan de un terminal de aspiración conectado a un tubo biocompatible que nos permiten recuperar la sangre que el paciente pierde durante la intervención.
  • Reservorio de sangre: es una especie de depósito donde se almacena la sangre desoxigenada procedente de la aurícula derecha y de los aspiradores.
  • Bomba: es la que sustituye al corazón durante la intervención, ya que bombea la sangre (previo paso por el oxigenador) hacia la cánula situada en la aorta ascendente, enviando sangre oxigenada a todo el cuerpo.
  • Oxigenador: realiza las funciones del pulmón, ya que oxigena la sangre, previo paso al cuerpo del paciente.
  • Otros: serian el intercambiador de calor (con el que regulamos la temperatura de la sangre que pasa al cuerpo del paciente), filtros (existen diferentes tipos y tienen como misión filtrar y hemoconcentrar la sangre, eliminar posibles bacterias o pequeños coágulos que se puedan introducir o formar en el circuito).

En la circulación normal

Siguiendo el esquema animado superior, la sangre sin oxígeno (color azul) llega a la aurícula derecha (AD) a través de las venas cavas (CAVA); de la aurícula derecha (AD) pasa al ventrículo derecho (VD), a la arteria pulmonar (AP) y a los pulmones (P). En los pulmones se oxigena la sangre y regresa ya oxigenada (color rojo) a la aurícula izquierda (AI), ventrículo izquierdo (VI), aorta (Ao) y a todo el cuerpo (C). De la aorta nacen innumerables ramas que llevan la sangre a todos los órganos y tejidos. Las primeras de estas ramas son las arterias coronarias, que llevan sangre oxigenada (roja) al propio corazón, y las del sistema nervioso central, (SNC) que llevan la sangre oxigenada al cerebro. La sangre ya sin oxígeno (azul) regresa al corazón, a la aurícula derecha (AD) a través de las venas cavas, (CAVA) cerrándose el círculo.

En la circulación extracorpórea con el corazón latiendo

Siguiendo el esquema animado superior, la sangre no oxigenada (azul) que regresa al corazón por las venas cavas (CAVA) se desvía parcialmente a través de unos tubos de plástico especiales a la máquina de extracorpórea (bomba), donde se oxigena, se calienta o enfría, se filtra y, ya oxigenada, (color rojo) se envía de nuevo a presión a la aorta (Ao) del paciente, desde la que se distribuye por todo el cuerpo, especialmente por el Sistema Nervioso Central (SNC) y el riñón. Parte de la sangre no se desvía y avanza normalmente a través del corazón. Este late y bombea sangre, pero mucho menos que en situación normal, por lo que “descansa” al disminuir su trabajo. Esta técnica se usa para cirugía sobre los grandes vasos, o como parte integrada en las grandes cirugías antes y después de clampar aorta.

En la circulación extracorpórea con aorta clampada

En algunas cirugías es necesario además «parar» el corazón (evitar que lata). Esto sucede en aquellas cirugías en las que se abren las cavidades izquierdas del corazón (aurícula izquierda, ventrículo izquierdo o arteria aorta) y en aquellas en las que se abren las cavidades derechas, pero existen comunicaciones con las cavidades izquierdas. En estas circunstancias (cavidades abiertas y corazón latiendo) existe el riesgo de que pueda entrar aire a las arterias coronarias o a las arterias cerebrales; estas burbujas de aire pueden producir un infarto de miocardio o cerebral perioperatorio por embolismo. Además es difícil llevar a cabo las técnicas quirúrgicas en un corazón latiendo y con sangre. El clamp en aorta y venas cavas (ambas en color verde) impide el paso de la embolia aérea y y proporciona un campo quirúrgico «quieto» y sin sangre, facilitando la labor del cirujano.

Con la aorta clampada y siguiendo el esquema animado superior, el corazón no late y la sangre no llega a las coronarias y al propio corazón porque lo impide el clamp aórtico. La sangre no oxigenada (azul) que regresa al corazón por las venas cavas (CAVA) es obligada con un clamp en cavas a desviarse en su totalidad a través de unos tubos de plástico especiales a la máquina de extracorpórea (bomba), donde se oxigena, se calienta o enfría, se filtra y, ya oxigenada, (color rojo) se envía de nuevo a presión a la aorta (Ao) del paciente, desde la que se distribuye por todo el cuerpo, especialmente por el Sistema Nervioso Central (SNC) y el riñón.

El corazón y los pulmones quedan exangües y sin actividad, aislados entre dos clanes (clanes A y B). Inevitablemente, algo de sangre pasa siempre a través de vasos secundarios y colaterales (CSC) al corazón, proveniente de ramas de la aorta.

En la circulación extracorpórea con cardiopléjia

El clamp aórtico impide que llegue sangre al sistema coronario y al corazón. Pero la masa muscular cardíaca o miocardio también necesita sangre oxigenada para mantenerse y poder latir con fuerza después de la operación; si la operación dura mucho y el corazón no recibe sangre por las arterias coronarias, el miocardio puede deteriorarse irreversiblemente en su función contráctil, causando la muerte del niño al finalizar la operación y ser retirada la circulación extracorpórea. La cardiopléjia es una solución química que se inyecta periódicamente durante la operación en la aorta proximal, proporcionando  1) la ausencia de latido (de ahí el nombre de cardioplejia) y 2) hipotermia, pues la cardioplejia se inyecta muy fría. Ambas cosas reducen drásticamente la necesidad de consumo de energía metabólica por parte del corazón, que queda así más protegido de la ausencia de flujo sanguíneo coronario .

La circulación extracorpórea no es tan perfecta como la circulación humana y podría salir dañado algún órgano principal. Para evitarlo, sobre todo en niños pequeños, se enfría al niño (hipotermia moderada o profunda), enfriando también la sangre a su paso por la máquina para conferir a los órganos principales una protección general y/o para permitir disminuir el flujo de la máquina (bajo flujo) en momentos concretos en los que la sangre que vuelve al corazón por colaterales enturbie el campo operatorio. El frío hace más resistentes a los órganos humanos protegiéndoles de la falta de sangre, por lo que prolonga el tiempo de seguridad para que podamos operar con tranquilidad y precisión.

En la circulación parada o parada circulatoria

En niños muy pequeños y/o en correcciones muy complejas incluso se detiene la máquina de circulación extracorpórea, quedando corazón y máquina parados (además de clampar las cavas y la aorta, se clampan los tubos que van o vienen a la máquina desde el niño) (clanes de tubo), tal como indica el esquema circulatorio superior. La parada circulatoria permitir una más adecuada corrección quirúrgica sin sangre ninguna y sin cánulas que estorben (parada circulatoria). Lógicamente, para asegurar que ningún órgano quede lesionado al estar sin flujo sanguíneo durante un tiempo, se enfría previamente al niño hasta 15-18 ºC rectal (hipotermia profunda). A esta temperatura, los órganos principales pueden estar sin sangre y sin daño durante un tiempo prolongado, el necesario para poder corregir bien la cardiopatía.

Anticoagulación

La circulación extracorpórea exige anticoagular con heparina la sangre para que no se forme trombos en contacto con los tubos que van y vienen de la máquina; cuando termina la operación, hay que neutralizar el anticoagulante con su antídoto, la protamina, para evitar las hemorragias postoperatorias.

viernes, 29 de septiembre de 2023

TORACOTOMIA CON RESECCION QUISTE HIDATIDICO PULMONAR COMPLICADO Dr Jhonny Castillo Moreano

 

                         EMPIEMA   Y QUISTE HIDATIDICO COMPLICADO
                        RX TORAX POSTOPERATORIO CIRUGIA PULMON



EXTRACCION DE CARTILAGO COSTAL PARA RECONSTRUCCION PABELLON AURICULAR Y/O RINOPLASTIA Dr Jhonny Castillo Moreano

                            EXTRACCION DE INJERTO CARTILAGO COSTAL 
                            PARA CIRUGIA RECONSTRUCTIVA :
                           1. RECONSTRUCCION PABELLON AURICULAR 
 
                            2. RINOPLASTIA  





MINI TORACOTOMIA CIRUGIA PULMONAR Dr Jhonny Castillo Moreano

 

                      SEGMENTECTOMIA...BIOPSIA PULMONAR

SINDROME KLIPPEL TRENAUNAY(SKT)

 El síndrome de Klippel Trénaunay

 El SKT, también llamado síndrome de angio-osteo-hipertrofia o naevus vasculosus osteohypertrophicus  , fue descrito por primera vez en 1900 por los investigadores franceses Klippel y Trénaunay1,2fue reconocido oficialmente por la International Society for the Study of Vascular Anomalies en 1996 como una malformación vascular congénita3.

La etiopatogenia se desconoce, aunque se cree que se debe a una alteración en el desarrollo fetal del mesodermo, que afecta las líneas angioblástica, linfoblástica y osteoblástica, que de ella derivan3. La prevalencia estimada es de 1/30.000-100.000 recién nacidos vivos4, sin preponderancia por sexo o raza. Suele manifestarse desde la infancia o adolescencia1,5.

La mayoría de los casos de SKT son esporádicos, aunque se han comunicado casos familiares5. El gen AGGF1 (AnGiogenic Factor with G Patch and FHA Domains 1) es el primero identificado que se ha asociado con un riesgo significativo de padecer SKT5. También se han descrito mutaciones en el VG5Q, encargado de controlar el crecimiento de los vasos sanguíneos1,3, y en el PIK3CA, que produce la activación de la proteína AKT (a través de mTOR1 provoca un aumento en la proliferación celular y da lugar al sobrecrecimiento de las estructuras descritas)4,5.

El cuadro clínico se caracteriza por la tríada clásica de:

  • Malformación capilar cutánea, que suele manifestarse como un nevus fIammeus o mancha de vino de Oporto. Es la anomalía más frecuente y está presente en 80-98 % de las series3. Estos angiomas cutáneos se pueden localizar en cualquier región, pero son más frecuentes en las piernas, las regiones glúteas, el abdomen y la porción inferior del tronco. Predomina la distribución unilateral, aunque el compromiso bilateral no es raro1,5.
  • La hipertrofia del tejido blando u óseo en las extremidades es el hallazgo más variable (50-94 %)1,3. La hipertrofia del miembro suele ser circunferencial y menos frecuentemente longitudinal. Puede afectar a todos los huesos de una extremidad o limitarse a uno o dos huesos1,2. La hipertrofia de los tejidos blandos puede ser limitada a una masa localizada en la espalda o el pecho, o puede ser difusa e incluir todo un brazo o pierna. Puede estar asociada a macrodactilia, polidactilia, clinodactilia y oligodactilia2,5. La afección de la extremidad inferior es 10-15 veces más común que la de la superior2.
  • Malformaciones venosas, representadas por venas varicosas u otras malformaciones del sistema venoso profundo, presentes en 70-80 % de los casos1,2,5. Las varices suelen desarrollarse a medida que aumenta la presión en el sistema venoso durante la deambulación y son debidas a dilataciones aneurismáticas, duplicaciones, hipoplasias y aplasias del sistema venoso profundo, así como a anomalías del sistema venoso superficial y de venas perforantes1. La malformación característica se encuentra en el sistema venoso marginal, que coexiste y compite con el sistema venoso profundo (a veces estar poco desarrollado) y genera un flujo estancado, circunstancia que puede provocar congestión venosa asintomática, tromboflebitis superficial, trombosis venosa y tromboembolismo pulmonar5.
Para una persona ser diagnosticada con el SKT debe tener dos criterios mayores y por lo menos un criterio menor.
Los criterios mayores son: 
1. Malformaciones capilares, que incluye la mancha de color vino de porto. 
2. Malformaciones venosas que pueden ser: venas muy pequeñas o ausentes, persistencia de venas fetales, varices, aumento de tamaño de las venas, venas tortuosas y malformaciones valvulares de las venas¹. 
3. Malformaciones arteriovenosas. Incluye solamente las malformaciones arteriovenosas muy pequeñas o fistulas arteriovenosas. 
4. Malformaciones linfáticas. 
Los criterios menores son: 1. Crecimiento anormal en la longitud o grosor del hueso. 2. Crecimiento anormal del tejido blando en la longitud o grosor.
El diagnóstico es principalmente clínico y requiere la presencia por lo menos 2 de las características mencionadas; sin embargo, la confirmación y tratamiento requieren estudios complementarios que nos permitirán un abordaje integral. Los pacientes deberán ser evaluados utilizando una estrategia de imágenes no invasivas, que incluye ecografía doppler, TAC, RM, linfoescintigrafía y serie esquelética1.
El doppler permite valorar las estructuras vasculares superficiales y profundas; si se objetiva la presencia de fístulas arteriovenosas pasa a denominarse síndrome de Klippel-Trenaunay-Weber1.
La flebografía está indicada para evaluar el tratamiento quirúrgico y la arteriografía cuando se sospeche una fístula arteriovenosa1.
La angiorresonancia con Gadolinio permite una mayor precisión, muestra el grado de hipertrofia tisular, el compromiso óseo y confirma las anormalidades relacionadas con el sistema linfático5.
Cuando el aumento de longitud afecta al miembro inferior puede causar dificultad para caminar o desviación de columna (el cuerpo intenta compensar la disparidad en longitud) y en ocasiones artritis degenerativa de la cadera y de las rodillas1.
El SKT es un proceso benigno, aunque progresivo, cuyo tratamiento en el 60 % de los casos es sintomático y conservador. Está dirigido a las complicaciones (agudas o crónicas) y además al tratamiento preventivo de las anormalidades que llevarán a futuras secuelas5. La terapia de compresión, como el uso de prendas o vendajes elásticos, es eficaz en pacientes que sufren de hinchazón, edema o dolor en las extremidades causado por hipertrofia de los miembros, estasis venosa y flebitis5. De la misma forma, se utilizan calzados especiales con alzas ortopédicas para corregir la asimetría de los miembros inferiores y permitir una adecuada deambulación.
La cirugía está indicada solo en casos de incapacidad funcional, complicaciones como insuficiencia venosa o por motivos estéticos3. Por ejemplo, se recomienda la epifisiodesis si la discrepancia de longitud entre los miembros inferiores excede los 2 cm en el niño en crecimiento. La cirugía sobre las varices se realiza solo si son muy sintomáticas o en caso de malformaciones arteriovenosas localizadas2. Las venas marginales pueden ser obliteradas mediante embolización o fotocoagulación con láser endovenoso, o se las puede remover quirúrgicamente5. Las malformaciones linfáticas de tamaño importante provocan discapacidad, y pueden someterse a cirugía de citorreducción.
Las deformidades óseas requieren de seguimiento ortopédico.
Las malformaciones capilares pueden ser tratadas con láser; las vesículas linfáticas cutáneas con escleroterapia, fotoevaporación láser con dióxido de carbono, cauterización o escisión5. 
El pronóstico de los pacientes está sujeto al grado de afectación y a la presencia de complicaciones. La mortalidad del SKT es aproximadamente del 1 %; sin embargo, la morbilidad está relacionada con las distintas anomalías vasculares y las malformaciones intraabdominales, intrapélvicas y genitales. Por dicho motivo debe investigarse la posibilidad de un hemangioma visceral, ocular, del aparato urinario, del sistema nervioso central o del tracto gastrointestinal, que puede ocasionar algún tipo de hemorragia1,4,5. Otras complicaciones descritas son episodios de trombosis como embolismos pulmonares, insuficiencia cardiaca, CID o síndrome de Kasabach-Merrit1,3.
Debido a que estas complicaciones son multisistémicas, se requiere un enfoque multidisciplinar para un abordaje integral en el seno del trabajo colaborativo de varias especialidades médicas, además de acompañamiento psicológico para los pacientes1,5. El médico de familia debe disponer de circuitos adecuados de derivación a las distintas especialidades y a unidades de asesoramiento genético para este tipo de casos4.











Bibliografía


  1. Estrada MM, Guerrero AGML, Enríquez GR, González de la Cruz J. Síndrome de Klippel-Trénaunay. Hallazgos clínicos y de imagen. An Radiol Mex. 2006; 5(3): 245-51.
  2. Pandey P, Ralli M, Agarwal S, Agarwal R. Klippel-Trénaunay Weber syndrome. Med J DY Patil Vidyapeeth. 2019; 12: 356-8.
  3. Barajas Gómez T, Delgado Quiñones EG, Urióstegui ELC, López López V, Luna Breceda U. Síndrome de Klippel Trénaunay. Rev Cuba Med Gen Integral. 2016; 32(3): 1-7.
  4. Castaño Díaz M, Alcañiz Mesas AI, Sáez Moreno MA, López-Torres Hidalgo J. Asesoramiento genético preconcepcional en una paciente con síndrome de Klippel-Trénaunay. Aten Prim Pract. 2019; 1(1): 12-4.
  5. Gontero R, Ortiz A, Roverano S, Paira S. Síndrome Klippel-Trénaunay: comunicación de dos casos. Rev Arg Reumatol. 2017: 28(1): 42-7.

domingo, 10 de septiembre de 2023

HISTORIA DE LA CIRUGIA VENOSA Dr. Jhonny Castillo Moreano Cirujano cardiovascular y toracico

 

HISTORIA DE LA CIRUGÍA VENOSA

Pareciera razonable que la cirugía venosa no se hubiese iniciado sino hasta después del desarrollo del conocimiento científico sobre la anatomía y fisiología venosa, así como de su anatomopatología y fisiopatología. Pero esto no ocurrió así, este fenómeno no es propio de las venas, hemos visto como tambíen en otras áreas de la medicina, que los conocimientos e información disponible en distintas épocas son inexactos e infundados a medida que avanzamos en en esa área a través de los años. Es posible, que nuestro conocimiento actual de la enfermedad venosa y su tratamiento mediante cirugía sea cuestionado en las próximas décadas.
Durante mucho tiempo, la cirugía venosa se limitó a la las venas varicosas.

LA ANTIGUEDAD

EL EGIPTO ANTIGUO

El Papiro de Ebers (XXVII Dinastía Faraónica 1580 A.C.- 1320 A.C.) (Fig. 1) se oponía claramente a la cirugía de venas varicosas: «Instrucción sobre la dilatación de los vasos. Si se examina dilatación sinuosa y serpeanteante, como algo que se infla con aire en los vasos de la piel de una extremidad. Usted no pongas su mano en tal cosa … «.




Fig. 1. El papiro de Ebers (XXVII dinastía faraónica 1580-1320 AC).

EL PERÍODO GRECO-ROMANO

Hipócrates también se opuso bastante a la cirugía de venas varicosas. A lo sumo, recomendó sus punciones puntuales complementadas con la introducción de la compresión, pero enfatizó que la aparición de una úlcera podría estar relacionada con las incisiones.

Aurelius Cornelius Celsus (25 A.C.- 14 D.C.) es probablemente uno de los primeros en operar venas varicosas, pero no se está seguro de que fuera médico. Utilizó una técnica de avulsión con crochet hoy llamada mini flebectomía. Aurelius nos da una descripción exacta «debe hacerse una pequeña incisión en la piel que cubre las venas varicosas, separar los bordes de la herida y los tejidos circundantes sin romper las venas, coloque un pequeño gancho obtuso debajo de la piel siguiendo el trayecto de las venas, debe dejar 4 traveses de dedo entre las incisiones y continúe la misma operación en toda la vena. Desprenda las venas varicosas retirándolas con el gancho, se cortan, y luego se repite la maniobra por la incisión más cercana. similar. Después de haber retirado todas las venas varicosas de la pierna, los bordes de la herida se unen aplicando un parche compresivo.

Ciertamente, la técnica actual de flebectomía es un poco diferente, pero el principio es el mismo: la exéresis de la vena varicosa mediante una pequeña incisión cercana a la vena.

Lo que definitivamente ha cambiado es el dolor que siente el paciente durante el procedimiento. De hecho Cayo Mario, el tirano romano que murió el 86 A.C. su premedicación anestésica fue «vino tinto», como era la costumbre en la época antes de ser operado de un lado. Cayo Mario se negó a ser operado de la otra extremidad y dijo que «la cura era peor que el daño». La anestesia local tumescente que se usa actualmente en la cirugía de venas varicosas es tan efectiva como indolora.

Oribasio de Pérgamo (325 D.C.- 395 D.C.) escribió unos siglos después un documento bizantino muy completo. De hecho, la cirugía de venas varicosas ocupa tres capítulos en su tratado quirúrgico sobre el tema y algunas de sus recomendaciones siguen siendo relevantes:
1. Prefiera la resección de las venas a su ligadura, que puede causar nuevas venas varicosas.
2. Rasure y «limpie» la extremidad con agua caliente antes de operar.
3. Cuando la extremidad aún esté caliente, marque las venas varicosas con el paciente de pie.
4. Reseque las venas de la pierna antes que la del muslo.
5. Extraiga los coágulos (hematoma) por compresión de la extremidad operada.

Aetius de Amida (Mesopotamia, 502 D.C.- 575 D.C.) Parece ser el primero en proponer la ligadura de las venas varicosas.

Pablo de Egina, otro griego (607 D.C.- 690 D.C.) aporta un nuevo elemento al asociar la flebectomía y la ligadura en el tratamiento de varices de la vena safena interna.

LOS ÁRABES

El cirujano más famoso de su tiempo, Abu al-Qasim Khalaf Al-Zahrawi Ibn’Abbas (930 D.C.- 1013D.C.) describe de manera excepcionalmente detallada la resección de la vena safena interna.

LA ÉPOCA REMOTA

 

LA EDAD MEDIA Y EL RENACIMIENTO

 

Guy de Chauliac (1298-1368), probablemente el único médico que ha tratado a 4 papas, propuso en su tratado Chirurgia Magna de 4 volúmenes una clasificación de las úlceras cutáneas en función de su aspecto (Fig. 2A y 2B). Las clasificó como «limpios y sanos, virulentos y corrosivos, sórdidos y podridos, profundos y cavernosos». No se estableció hasta mucho más tarde que el origen más común de las úlceras en la extremidad inferior era de origen venoso, pero el famoso «cirujano» de Montpellier propuso el tratamiento de cauterización de la úlcera y de las venas varicosas.

Ambroise Paré (1510-1590) 200 años más tarde preconizó el mismo tratamiento.



Fig.2A : Úlcera venosa; por debajo de la úlcera se indentifica una zona de hiperpigmentación.



Fig.2B : Úlcera venosa; casi siempre se encuentran localizadas en la zona graficada en amarillo. 

SIGLOS XVII Y XVIII

 

William Harvey cirujano inglés, fue el primero en describir correctamente la fisiología de la circulación venosa en 1628, en un libro titulado Exercitatio Anatomica de Motu Cordis y Sanguini en Animalibus (Fig. 3A y 3B). Pero fueron los franceses quienes lideraron la cirugía venosa todo el resto del siglo XVII, con Pierre Dionis (1688-1718) cirujano de la Casa Real y contemporáneo de Molière y Louis Petit (1674-1750), miembro de la Real Academia de Cirugía bajo Luis XV. Ambos se mantienen a favor del tratamiento quirúrgico de las venas varicosas sin una innovación técnica particular, pero con una cierta reserva para P. Dionis porque «la ligadura de la vena podría ser cruel y dolorosa, con consecuencias desafortunadas».



Fig.3A : Portada del libro de William Harvey. El primero en describir correctamente la circulación venosa.



Fig.3B : Esquema del libro de William Harvey donde identifica el rol de las válvulas venosas.

Johannes Schultheiss, un cirujano alemán cuyo nombre fue latinizado en Scultetus (1595-1645) desarrolla sus propios ganchos para la flebectomía.

Durante el siglo XVIII, el liderazgo quirúrgico cruzó el Canal de la Mancha. John Hunter (1728-1793), un escocés, aborda una serie de temas tanto en medicina como en cirugía. En cuanto cirugía vascular, es más conocido por haber tratado quirúrgicamente un aneurisma arterial de la arteria poplítea, pero también estaba muy interesado en las enfermedades venosas, describió la embolia pulmonar y diferenció la flebitis séptica de la flebitis traumática.

 

EL SIGLO XIX: ESCLEROTERAPIA

 

El tratamiento de las venas varicosas tiene una nueva orientación con el desarrollo de la escleroterapia. La escleroterapia consiste en la inyección en la vena de una sustancia que progresivamente conducirá a la obliteración de esta. Algunos objetarán que este método no es una cirugía. Esto es incorrectomporque el precursor de este método, Charles Gabriel Pravaz (1791-1853) fue sin duda politécnico, pero también cirujano. En 1841, Pravaz diseñó y fabricó en las instituciones de Charrière en Lyon una jeringa de plata de 3 cm de longitud y 5 mm de diámetro, destinada a inyectar en un aneurisma arterial percloruro de hierro que tiene una acción coagulante. El pistón de la jeringa avanzaba atornillándose, permitiendo controlar de manera precisa la cantidad de sustancia inyectada. Con esta jeringa, colocó en el extremo una aguja hueca (Fig. 4) que permitió inyectar en el vaso el contenido de la jeringa. Fue Joseph Pierre Pétrequin (1809-1876) cirujano jefe de servicio del Hôtel-Dieu, que extendió este método al tratamiento de las venas varicosas. Sin embargo, la ocurrencia de incidentes serios desacreditó este método en la serie de 411 pacientes de Weinlechner en Alemania, donde reportó 18 pacientes con gangrena localizada.

 



Fig. 4. A la izquierda el cirujano Charles Pravaz. A la derecha su jeringa de plata con pistón atornillado y jeringas huecas.

La cirugía para la extirpación de venas varicosas no cambia mucho en el todo el siglo XIX. Madelung, en 1884, realizó un cambio a la técnica quirúrgica realizando una gran incisión a lo largo de toda la vena (Fig 5). Esta técnica pareció poco atractiva, además de asociarse en casi un 1% a embolia pulmonar mortal.



Fig. 5. Técnica propuesta por Madelung con incisión cutánea desde la pierna hasta el muslo.

Friedrich Trendelenburg en 1890 se limitaba a una ligadura de la vena safena interna a pocos centímetros de su cayado o terminación en los pacientes con reflujo de la unión safenofemoral. Es interesante observar:
En primer lugar que la ligadura de la vena safena interna lejos de su unión con la vena profunda deja en su lugar un segmento de vena safena con muchas colaterales que drenan. En teoría, esto produce que no se elimine el reflujo e incluso se agrava.
En segundo lugar, se dió cuenta de que su técnica era más simple y rápida por lo que no era necesario anestesiar al paciente.

En 1896, Moore, cirujano australiano, rocomienda realizar la ligadura de la vena safena interna justo en el borde de unión con la vena femoral profunda.

SIGLO XX: LA CIRUGÍA DE VÁRICES

 

 

LA CIRUGÍA DE VÁRICES CON ABLACIÓN DE LOS TRONCOS VENOSOS

Para comprender las bases sobre el principio del tratamiento de las venas varicosas mediante la eliminación de los troncos venosos safenos es necesario primero aclarar 2 conceptos fundamentales:

  • La cirugía abierta consistió durante muchos años en la resección de órganos o tejidos enfermos en la medida en que su eliminación no causara una tasa de mortalidad o complicaciones excesivas, permitiendo una supervivencia aceptable para el paciente. Debido a que las venas superficiales no son esenciales para devolver la sangre al corazón ya que esto se produce principalemnte a través de las venas profundas, es posible entonces realizar la resección de las venas superficiales.
  • Se pensaba que la evolución de las venas varicosas en el tiempo era de «arriba hacia abajo», es decir, desde la ingle hasta el tobillo. En otras palabras, se creía que la enfermedad comenzaba al nivel de las unión safenofemoral y se propagaba paso a paso hacia el pie en los troncos safenos y luego en sus afluentes. Como resultado, la cirugía abierta convencional incluyó ligadura de unión safenofemoral, resecciones safenas más o menos extensas y afluentes patológicos.

LA CIRUGÍA DE VÁRICES A CIELO ABIERTO

Si se considera la cirugía mutilante de Rindfleisch (Fig. 6A-6B) a principios de siglo (1908), entonces a partir de este momento se inicia la cirugía moderna de venas varicosas basada en la eliminación de las venas varicosas.


Posterior a Rindfleisch lo que evoluciona es la técnica de eliminación del tronco safeno utilizada ya durante siglos. El principal cambio fue en el proceso de extracción de la vena, para ello se comenzó a utilizar una varilla larga de metal como removedor.

Esta varilla de metal:

  • Se introduce en el lumen de la vena (dentro de la vena), se habla entonces de un extractor o stripper endoluminal.
  • Se coloca alrededor de la vena, en este caso se llama extractor o stripper externo.

La ventaja del stripper es que permite la eliminación de la vena en una gran longitud mediante pequeñas incisiones en los extremos a través de los cuales se extrae y extrae la vena. (Fig. 7A y 7B)

A principios de siglo, tres cirujanos norteamericanos promueven y popularizan la técnica de stripping de la vena safena interna:

  • W.L Keller, en 1905, describe la extracción de invaginación (Fig.10), que será actualizada en 1963 por Van der Stricht (Fig 8A), bajo el nombre de invaginación en alambre (Fig.11),
  • C. H. Mayo (Fig. 8B), en 1906, informa su técnica de stripping externo (Fig.12),
  • W. Babcock (Fig. 8C), en 1903, populariza la extracción endoluminal utilizando un stripper rígido que permanecerá de moda durante décadas.



Fig. 7A: Esquema técnica de stripping de vena safena interna



Fig. 7: Foto técnica de stripping de vena safena interna



Existen múltiples modificaciones de la técnica que han marcado la historia de la extracción endoluminal mediante stripping, desde la técnica con varillas más flexibles preconizada Myers en 1947 hasta la técnica de Pin-Stripping de A. Oesch en 1993 (Fig.9)



Fig. 9: Técnica de safenectomía por Pin-Stripping descrita por A. Oesch en 1993.

En 1989, R. Milleret describió el Crio-Stripping cuyo principio era usar una sonda cuyo extremo se enfria entre -60 ° a -90 ° Celsius mediante óxido nitroso. Esta sonda se introduce en la luz venosa y la aplicación del frío produce que la vena se pegue al catéter catéter permitiendo ser eliminada al retirar la sonda (Fig. 10).



Fig. 10: Técnica de Crio-Stripping descrita por R. Milleret en 1989.

Una vez realizada la técnica de safenectomía por stripping, los algunos equipos quirúrgicos complementaban el procedimiento con la escisión de las venas tributarias de reflujo, con flebectomías escalonadas y con la ligadura de venas perforantes incompetentes. Otros equipos prefirieron tratar estos afluentes y perforantes patológicos mediante escleroterapia complementaria postoperatoria.

ABLACIÓN TÉRMICA Y QUÍMICA DE VÁRICES

 

Difieren a la técnica tradicional de cirugía abierta por stripping en:

  • La ausencia de ligadura en la unión entre la vena safena y las venas profundas, lo que elimina la incisión en la ingle en el caso de la vena safena interna o la incisión detrás de la rodilla en el caso de la vena vena safena externa.
  • La manera de suprimir los troncos safenos y sus tributarias incompetentes. En lugar de realizar la extirpación de ellos, se obliteran «in situ» (del  latín que significa «en el lugar»).

La ablación térmica o química suprime el reflujo en la vena tratada cuando se ha obtenido su obliteración y transformación fibrosa. Este tipo de ablación es diferente de la extirpación quirúrgica, que es una escisión del órgano tratado, pero conduce al mismo resultado fisiopatológico. Estos procedimientos por lo general se realizan mediante la punción de la luz venosa (interior de la vena) identificado por exploraciones ultrasónicas comúnmente llamado «Doppler» nombre del físico y matemático Johann Austria Christian Doppler que en 1842 evidenció el desfase de frecuencia de una onda acústica o electromagnética durante la transmisión y la recepción con relación a la distancia y el tiempo.

Las propiedades de los ultrasonidos se usaron por primera vez para detectar los submarinos durante la segunda guerra mundial. Los japoneses Samotura S. y Z. Kaneko fueron pioneros en aplicar el ultrasonido vascular en 1960 debido a que la sangre contiene elementos figurativos y estas células se mueven en dentro de los vasos sanguíneos de la misma manera en que se mueven los submarinos bajo el mar.

La ablación térmica; el láser y la radiofrecuencia comparten el uso de un catéter o fibra que se introduce en la luz venosa. Su extremo emite una forma de calor que se aplicará en contacto con la pared interna de la vena y se transmitirá a toda la pared. Esta alta temperatura causa la obliteración de la luz por la contracción progresiva de los tejidos que forman la pared.

El Láser: El generador láser emite una luz monocromática que se transmite al extremo de la fibra. Esta energía luminosa se transforma en energía calórica. Sin especificar detalles técnicos, se utilizan fibras láser de diodo y YAG cuya longitud y tipo de onda son variables. El disparo con láser se puede realizar de forma continua o discontinua. (Fig. 11).



Fig. 11: Nótese el extremo de la fibra láser que se identifica fácilmente por la transluminicencia de la piel.

La radiofrecuencia: utiliza las propiedades térmicas de la corriente eléctrica emitida por un generador localizado en el extremo de un catéter. Varios parámetros físicos se pueden regular par poder entregar con precisión la energía suministrada por el catéter. (Fig. 14).



Fig. 12: Catéter para safenectomía por radiofrecuencia. El catéter se calienta en un segmento de 7 cms durante 20 segundos a 120 º Celsius.

Ablación química: Esta alternativa también llamada escleroterapia, utiliza a diferencia de la ablación termal un agente esclerosante en forma de espuma (burbujas de gas + líquido esclerosante). La espuma se prepara en el momento ya que es inestable (Fig. 13). La punción de la vena y la distribución de la espuma se realizan bajo control ecográfico mediante ultrasonido. (Fig. 14). Aunque el uso de la escleroterapia con espuma se puede identificar en 1930, su uso se ha masificado estos últimos 15 años y es digno de mencionar la importante contribución a la promoción de este método realizada por  J. Cabrera, A. Frullini, C. Hamel-Desnos, G. Mingo, A. Monfreux, M. Schadeck, L. Tessari, F. Vin.



Fig.13 : Preparación de la espuma de agente esclerosante.



Fig.14 : Inyección de agente esclerosante. 

CIRUGÍA DE VÁRICES CON CONSERVACIÓN DE LOS TRONCOS VENOSOS

 

Son procedimientos quirúrgicos abiertos que usan diferentes técnicas pero tienen en común que dejan el tronco safeno en su lugar. Algunos han sido abandonados como la extirpación aislada a pocos centímetros de la terminación de la vena safena que se denominó crossectomía. Actualmente se realizan 3 intervenciones con preservación del tronco safeno:



A: Esquema de insuficiencia de la vena safena. A la izquierda el eje venoso profundo. A la derecha el eje venoso safeno y sus venas tributarias. Entre los 2 sistemas las venas perforantes. Las flechas en azul o blanco indican el sentido normal del flujo de sangre, las flechas en rojo muestran reflujo.

B: Técnica ASVAL (de sus siglas: Ablación Selectiva de Várices bajo Anestesia Local). Método propuesto por P.Pitalluga (Francia) en 1995). El tronco safeno incontinente se deja en su lugar. Solo las venas tributarias incontinentes son tratadas por flebectomía.

C: Técnica CHIVA ( de sus siglas: Conservador Hemodinámica de la Insuficiencia Venosa Ambulatoria). Este método fue descrito por Claude Franceshi  (Francia) en 1988. Se liga la unión safeno femoral incontinente, las venas tributarias incontinentes son tratadas por flebectomía y el tronco de la vena safena es ligado por debajo de la perforante de reentrada que lleva la sangre al sistema profundo.

D: Técnica de Reparación de Válvulas. Método propuesto por L. Corcos (Italia) en 1997. El tronco safeno incontinente se deja en su lugar. La unión safeno femoral incontinente es ajustada mediante la reducción de su calibre restaurando de esta manera su función antireflujo. Las perforantes incontinentes son ligadas y las tributarias incontinentes tratadas por flebectomía.

CIRUGÍA DE LESIONES VENOSAS POCO FRECUENTES

 

ANEURISMAS VENOSOS

Un aneurisma venoso se define por la existencia de una dilatación localizada de al menos 2 veces el diámetro normal de la vena. Es difícil identificar el primer tratamiento quirúrgico del aneurisma venoso. Es una afección rara, el aneurisma venoso se localiza con mayor frecuencia en la vena profunda detrás de la rodilla (vena poplítea). La indicación de cirugía abierta se realiza dependiendo de la morfología del aneurisma y de la presencia o ausencia de coágulos (trombos). Después de resecar el aneurisma, se intenta restablecer la continuidad venosa si es factible.  (Fig. 14).



Fig. 14. Imágenes intraoperatorias de un aneurisma venoso.

 

SÍNDROME DE NUTCRACKER

Conocido también como síndrome de Cascanueces (Fig. 15), se refiere a la compresión de la vena renal izquierda entre dos arterias (la aorta y la arteria mesentérica superior). Esta compresión puede ocasionar dolor lumbar, hemorragia en la orina (hematuria) y síndrome de reflujo pélvico de la vena gonadal izquierda. Aunque el tratamiento con cirugía rara vez está indicado, se han propuesto muchas técnicas. Más recientemente, el síndrome del cascanueces se ha tratado con stents endovenosos.



Fig. 15. Síndrome Cascanueces. Compresión de vena renal izquierda por arteria mesentérica superior y aorta.

 

 MALFORMACIONES VENOSAS CONGÉNITAS

Las malformaciones venosas congénitas en sus formas graves, siguen siendo uno de los desafíos terapéuticos más grande dentro la flebología. Desde hace solo 20 años que disponemos de un conscenso detallado para la clasificación de las malformaciones en 2 grandes grupos: las malformaciones venosas y las malformaciones arterio-venosas. Históricamente, la cirugía de resección, la escleroterapia y la embolización se han utilizados solos o en combinación. Varios nombres marcan esta evolución. S. Belov (Bulgaria), P.O. Burrows (EE. UU.), J.Y. Kim (Corea), B.B. Lee (Corea), D.A. Loose (Alemania), E.E. Scott (EE. UU.), D.E. Szilagy (EE. UU.), J.L. Villavicencio (EE. UU.), W. Yakes (EE. UU.). Actualmente hay acuerdo sobre la asociación de diferentes métodos quirúrgicos después de una evaluación por un equipo multidisciplinario.

 

TUMORES VENOSOS

Distinguimos en tumores venosos:

  • Los tumores venosos primarios, es decir desarrollados a partir de la pared venosa. Son raros, pueden ser benignos o malignos y se tratan mediante resección de la vena con o sin restablecimiento de la continuidad venosa según la  localización del tumor.
  • Los tumores secundarios, son invasiones de cáncer cercano o metástasis de cáncer, su tratamiento es quirúrgico en algunos casos. Históricamente, solo se puede ver que esta cirugía de escisión se ha beneficiado con el tiempo en términos de supervivencia a partir de los métodos clásicos de reconstrucción vascular.

 

TRAUMATISMO VENOSO

Los traumatismos y lesiones venosas se han beneficiado de los avances en reanimación y reconstrucción de la cirugía vascular mejorando la supervivencia y ausencia de secuelas de los pacientes. Pero aún cuando sean atendidas con prontitud, éstas lesiones suelen requerir de enérgicas medidas de reanimación por la rápida e importante pérdida sanguínea, externa o interna, que suele asociárseles. A diferencia de lo que ocurre en una sección completa de una arteria que se retrae y disminuye el sangrado, la hemorragia al exterior de las venas medianas y grandes laceradas tiende a ser, además de considerable, continua y sin ninguna tendencia a la remisión, llevando prontamente a la desestabilización hemodinámica del paciente. La experiencia obtenida durante las guerras de Corea y de Vietnam, permitió a los cirujanos militares identificar e identificar las venas que se pueden ligar de las que se deben repara.